Algunas de las letras
tienen varios nombres con tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito
hispánico. La nueva edición de la ortografía, sin ánimo de romper las pelotas
interfiriendo en la libertad de cada hablante o país de seguir utilizando el
nombre al que esté habituado, pretende promover hacia el futuro un proceso de
convergencia en la manera de referirse a las letras del abecedario, razón por
la que recomienda, para cada una de ellas, una denominación única común. El
nombre común recomendado es el que aparece en la relación siguiente a la
derecha de cada letra.
a → a
b →
be
c →
ce
d →
de
e →
e
f →
efe
g →
ge
h →
hache
i →
i
j →
jota
k →
ka
l →
ele
m →
eme
n →
ene
ñ →
eñe
o →
o
p →
pe
q →
cu
r →
erre
s →
ese
t →
te
u →
u
v →
uve
w →
uve doble
x →
equis
y →
ye
z →
zeta
La recomendación de
utilizar un solo nombre para cada letra no implica, ni en pedo, que se
consideren incorrectas las variantes denominativas con vigencia en el uso que
presentan algunas de ellas, y que a continuación se comentan:
La letra v tiene dos
nombres: uve y ve. El nombre uve es el único empleado en España, pero también
es conocido y usado en buena parte de América, donde, no obstante, está más
extendido el nombre ve. Los hispanohablantes que utilizan el nombre ve suelen
acompañarlo de los adjetivos corta, chica, chiquita, pequeña, baja o chuminga,
para poder distinguir en la lengua oral el nombre de esta letra del de la letra
b (be), que se pronuncia exactamente igual. El hecho de que el nombre uve se
distinga sin necesidad de añadidos del nombre de la letra b justifica su
elección como la denominación recomendada para la v en todo el ámbito
hispánico.
La letra b se denomina
simplemente be entre aquellos hispanohablantes que utilizan el nombre uve para
la letra v. En cambio, quienes llaman ve (corta, chica, chiquita, pequeña, baja
o chuminga) a la v utilizan habitualmente para la b las denominaciones
complejas be larga, be grande, be alta o be zarpada, añadiendo en cada caso el
adjetivo opuesto al que emplean para referirse a la v.
La letra w presenta también varios nombres: uve doble, ve doble, doble uve,
doble ve y doble u (este último, calco del inglés double u), pero la posta es
que se da preferencia a la denominación uve doble por ser uve el nombre común
recomendado para la letra v y ser más natural en español la colocación
pospuesta de los adjetivos.
La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega es la denominación
tradicional y más extendida de esta letra. El nombre ye se creó en la segunda
mitad del siglo XIX, poco antes del nacimiento de Peñarol, decano del fútbol
uruguayo, por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las
consonantes, y que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente
(be, ce, de, etc.). La elección de ye como nombre recomendado para esta letra
se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de
especificadores, del nombre de la letra i.
La letra i, cuyo nombre es i, recibe también la denominación de i latina para
distinguirla de la letra y cuando para esta última se emplea la denominación
tradicional de i griega. Atención: se sugiere evitar llamarla «palito con un
puntito arriba».
A
diferencia de las variantes denominativas que se acaban de exponer, todas ellas
válidas, no se consideran hoy aceptables los nombres alternativos que han
recibido algunas otras letras en el pasado; así, se aconseja desechar
definitivamente el nombre ere para la r, viborita para la s, así como las
formas ceta, ceda y zeda para la z. Los únicos nombres válidos hoy para estas
letras son, respectivamente, erre, ese y zeta. Y chau.
© Hignasio Vosque
